Guía Gratuita
(y recuperar tus noches)
Método Grávitas
Todavía recuerdo aquellos primeros años cuando al llegar a casa lo único que hacía era darle vueltas a lo que no había salido bien, pensando que los demás lo hacían mejor que yo y que era mi culpa.
Hasta que descubrí que la culpa no era una señal de que lo estaba haciendo mal. Era una señal de que me importaba lo que hacía. Pero, si no la gestionaba, me comería día tras día.
Esta guía tiene 5 pasos que a mí me sacaron del bucle. Son cosas prácticas, de profe a profe.
Paso 01
La culpa que sentía tenía un lenguaje propio y tuve que aprender a reconocerlo.
PRUEBA ESTE EJERCICIO PRÁCTICO
Esta semana, cada vez que te sientas mal al llegar a casa, escribe la frase exacta que te dices. Solo escribirla ya la desactiva un 30%.
Paso 02
Mi culpa confundía lo que pasó, con lo que me contaba sobre lo que pasó.
Un alumno no entregó la tarea y me miró mal cuando se lo recordé.
"Le caigo mal, no conecto con la clase, soy un desastre."
El alumno no hizo la tarea. Punto. El resto era una película que yo me montaba.
EJERCICIO PRÁCTICO
Coge la frase que escribiste en el paso 1. Subraya lo que es HECHO real y tacha lo que es INTERPRETACIÓN. Quédate solo con el hecho.
Paso 03
Cuando la culpa me apretaba, me hacía esta pregunta:
Seguro que le diría: "Tranquilo, has hecho lo que has podido. Mañana será otro día."
Pues eso mismo hazlo pero ahora contigo.
EJERCICIO PRÁCTICO
Escribe al lado de tu frase lo que le dirías a alguien en la misma situación.
Paso 04
Mi cerebro necesitaba una señal clara de que el trabajo había terminado.
Al llegar a casa, dejaba algunas cosas del instituto en una silla y no las tocaba hasta el día siguiente.
Me decía en voz alta: "Hasta mañana, ya no hay más clase. Hoy ya he hecho bastante."
A veces, me cambiaba de ropa nada más entrar, era una especie de cambio de uniforme psicológico.
Hazlo todos los días. Tu cerebro asociará ese gesto con entrar en una especie de "modo de descanso activado".
Paso 05
Preparé un cuadro como el de abajo y lo pegué en mi mesa de trabajo y hasta en la nevera, para verlo cada mañana.
¡CÚMPLELO!
Léelo cada noche durante una semana. Al principio te sonará falso pero luego se te hará menos raro y al final te lo creerás.
Esta guía es un primer paso, si a mí me sirvió, a ti también te servirá. Pero si sientes que necesitas algo más estructurado o más profundo, aquí te dejo el método que he seguido.
Mientras tanto, esta guía ya es tuya. Úsala y si un día te sirve, mándame un mensaje y cuéntamelo. Eso también me ayuda a mí.